Para descartar la presencia de cáncer de mama, es posible que las pacientes ya no necesiten realizar una autoexploración o someterse a una mamografía o biopsia, pues ahora solo deberán soplar un globo metalizado y una ‘nariz electrónica’ identificará los compuestos volátiles asociados con la enfermedad en el aliento; así lo revela la investigación y el desarrollo de una empresa mexicana llamada Labinnova.

La compañía, fundada en 2017 por Omar Ornelas, busca promover el uso de pruebas clínicas a partir de muestras de aliento, a fin de detectar enfermedades en una etapa temprana. En esta primera fase, se han enfocado en el cáncer de mama. “(El método) es fácil, sin dolores, sin radiaciones, mucho más económico y menos traumático para los pacientes“, comentó el empresario, quien posee 22 años de experiencia en el área de diagnóstico clínico.

La historia de este desarrollo comenzó hace cuatro años en Manhattan, Nueva York. En una cena, Ornelas conoció a Michael Phillips, científico especialista en aliento humano y director ejecutivo de Menssana Research, una compañía dedicada a las pruebas de aliento. Fue así como ambos decidieron trabajar juntos para innovar en el diagnóstico médico bajo una metodología distinta.

Phillips había desarrollado la manera de encontrar moléculas de cáncer de mama en el aliento, pero le faltaba el algoritmo. Y yo soy especialista en economía de la salud y tengo experiencia en estadística, así que juntos terminamos el proyecto”, detalló Ornelas.

Validación de COFEPRIS

Tras invertir un millón de dólares, haber recolectado miles de muestras de pacientes en México, refinar el algoritmo, realizar pruebas de validación y probar que la tecnología es precisa en un 99.5%, decidieron lanzar el equipo al mercado.

Hasta ahora, hospitales públicos y privados, consultorios médicos y cadenas de laboratorios en México han ordenado la tecnología, que actualmente se fabrica en Estados Unidos. “Ya tenemos validación por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y, en una primera fase, colocaremos estratégicamente 35 equipos en México”, refirió Ornelas.

La distribución comenzó en este mes de enero y se completará a finales del 2018. Su objetivo es que al menos todos los estados del país cuenten con una ‘nariz electrónica’ que satisfaga la demanda del mercado. El siguiente paso será expandir el espectro de enfermedades que el sistema puede diagnosticar. El objetivo próximo es el cáncer de pulmón.

Datos importantes sobre la “nariz electrónica”

– La prueba para los usuarios finales costará 750 pesos mexicanos (38.1 dólares).

Cómo funciona: Los dispositivos adquiridos por hospitales, consultorios médicos o cadenas de laboratorios cargarán datos de las muestras tomadas a un sistema en la nube para su análisis. Los resultados estarán listos 12 minutos después de que haberse tomado la muestra.

Pruebas: Desde 2015, Labinnova está trabajando con el Instituto Jalisciense de Cancerología para concretar validaciones. También ejecuta un protocolo de investigación conjuntamente con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Modelo comercial: La fuerza de ventas se centra en alianzas estratégicas con oficinas médicas, laboratorios y farmacias para distribuir el equipo.

 

Vía: Agencia ID