Una nueva adición a la lucha contra las bacterias llegó en la forma inesperada de un organelo que previamente no había sido vinculado, de ninguna manera, con la respuesta inmune. Lo anterior fue posible gracias a científicos de la Universidad de Alberta, en Canadá, quienes encontraron que los peroxisomas son requeridos por las células en la respuesta inmune innata a las bacterias y hongos.

El descubrimiento se hizo primero en las moscas de la fruta. La investigadora Francesca Di Cara, junto con Richard Rachubinski, profesor y presidente del Departamento de Biología Celular de dicha casa de estudios, y Andrew Simmonds, profesor asociado de biología celular, unieron fuerzas para crear moscas de la fruta que pudieran usarse específicamente para estudiar trastornos peroxisomales, que son enfermedades genéticas raras que afectan a los seres humanos.

Di Cara se dio cuenta de que los peroxisomas son necesarios para el buen funcionamiento del sistema inmune innato, la primera línea de defensa del cuerpo contra los microorganismos. El sistema inmune innato es un antiguo sistema de inmunidad que identifica, captura y procesa un patógeno, y luego lo presenta al sistema inmunológico adquirido.

Los peroxisomas también comunican a otros órganos la presencia de una infección. El equipo halló que cuando se altera la función básica del organelo, esta comunicación se pierde y el organismo no combate las bacterias.

Entender cómo el cuerpo lucha contra la infección tiene un impacto en la salud humana“, apuntó Di Cara. “Tenemos que entender quiénes son los ‘combatientes’ en el organismo antes de que podamos identificar lo que está fallando en la batalla contra las infecciones bacterianas“.

Los peroxisomas son “fábricas químicas” que procesan moléculas de grasa complejas en formas simples y modifican las moléculas reactivas de oxígeno, actuando conjuntamente para enviar señales a las células y tejidos a fin de que respondan apropiadamente a los cambios en su entorno.

Junto con su colaboradora Nancy Braverman de la Universidad McGill, los investigadores usaron un modelo de ratón para confirmar que lo que observaron en las moscas también ocurrió en un sistema de mamíferos.

Encontrar organelos como los peroxisomas que no habían sido vinculados de ninguna manera con el combate a las infecciones bacterianas fue un descubrimiento crítico, el cual ayudará a ampliar los papeles de lo que este importante organelo realiza en la inmunidad innata contra bacterias y hongos, así como su participación en la señalización viral y en las enfermedades genéticas peroxisomales letales“, destacó Rachubinski. “Debido a que la amenaza de las infecciones bacterianas continúa creciendo, este descubrimiento puede ayudar a que nuestra comprensión de la inmunidad vaya hacia adelante“.

El trabajo se publicó recientemente en la revista Immunity, y fue financiado por el programa Alberta Innovates Collaborative Research and Innovation Opportunities (CRIO) y los Institutos Canadienses de Investigación en Salud.

 

Vía: University of Alberta – Faculty of Medicine & Dentistry