El investigador Edgar Emmanuel Vallejo Clemente, profesor del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), en colaboración con especialistas de todo el país, logró identificar 49 factores genéticos que influyen en la acumulación de grasa en caderas y abdomen.

Desde el año 2005, la OMS ha catalogado este tipo de acumulación grasa como un factor importante de riesgo para el desarrollo de obesidad y de enfermedades consecuentes, como la diabetes.

Gracias a su estudio “New genetic loci link adipose and insulin biology to body fat distribution“, publicado a principios de año en la revista Nature, fue posible registrar los análisis de muestras de 224 mil personas, el cual se basó en la técnica de metaanálisis y sintetizó estadísticamente los resultados de muchos estudios. Dicho aporte fue posible mediante el registro e identificación de los factores genéticos que trabajó el Departamento de Ciencias Computacionales del ITESM.

Me siento muy afortunado de haber podido participar y tener la oportunidad de aportar un poco de lo que sé para lo que en ese momento fue el estudio de genética de la obesidad más grande realizado”, detalló Vallejo.

El trabajo halló asociaciones de factores genéticos con un rasgo particular, la proporción de la cintura y la cadera. Tal relación se conoce como índice cintura-cadera (ICC).

La personas cuyas líneas de cintura son más grandes que la circunferencia de cadera poseen más grasa en el vientre alrededor de sus órganos abdominales, colocándolas en un mayor riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares y diabetes, en comparación con aquellas personas cuya grasa extra se deposita en sus caderas y muslos.

Los genes en cerca de los 49 lugares identificados en este estudio están vinculados con el desarrollo de células grasas, la formación de vasos sanguíneos, el crecimiento esquelético, el control de la glucosa y la resistencia a la insulina.

Vallejo agregó que de los 49 elementos genéticos encontrados, 19 están presentes únicamente en las mujeres. “Todo este conocimiento generado en análisis posteriores nos va a permitir explicar el porqué las mujeres y los hombres engordamos de manera diferente”, subrayó.

El experto destacó que una cuestión muy importante de estos resultados, es que hasta el momento son descubrimientos considerados como novedosos, pero que no se pueden aplicar en automático. No obstante, sí hay posibilidades a largo plazo de hacerlo, mediante el diseño de nuevos medicamentos.

Enfatizó que el estudio muestra un gran impacto a mediano plazo, y que los factores genéticos detectados tienen un efecto muy modesto en la obesidad, incluso los investigadores involucrados en el trabajo creen que estos 49 factores explican solamente el diez por ciento de las diferencias presentes en la obesidad de los individuos. Asimismo, confirma que hay una relación de estos factores que explican el ICC con las enfermedades metabólicas, permitiendo comprender su biología, lo que brinda pistas sobre cómo podrían identificarse estos factores genéticos.

 

Vía: Agencia Informativa CONACYT