Los ojos humanos carecen de la capacidad para regenerar la retina. No obstante, un nuevo estudio sobre la regeneración retiniana en peces cebra logró identificar una señal que podría activar el proceso de autorreparación. Si investigaciones posteriores lo confirman, el descubrimiento brindaría la posibilidad de inducir un proceso regenerativo en las retinas humanas, permitiendo repararlas de los daños causados por enfermedades que degeneran estas estructuras, incluyendo la degeneración macular y la retinitis pigmentosa, afecciones que suelen presentarse a medida que la persona envejece.

El trabajo es autoría de James Patton y Mahesh Rao, ambos de la Universidad Vanderbilt en Estados Unidos.

Hasta el momento, se pensaba que el proceso de regeneración en las retinas de los peces era activado por factores de crecimiento, pero los resultados obtenidos por Patton y su equipo revelan que más bien podría ser el neurotransmisor GABA el que dispare el proceso. En general, los modelos de regeneración asumen que una retina debe estar seriamente dañada previo a ponerla en marcha, pero la nueva investigación muestra que GABA es capaz de inducir dicho proceso incluso en retinas que no sufrieron daño.

La estructura de las retinas de peces y mamíferos es básicamente la misma. Pese a que la retina es muy delgada (menos de 0.5 milímetros de grosor), esta contiene tres capas de células nerviosas: fotorreceptoras que detectan luz, células horizontales que integran las señales de los fotorreceptores, y células ganglionares que reciben la información visual y la dirigen hacia el cerebro.

Asimismo, la retina contiene un tipo especial de células madre adultas, denominadas células gliales de Müller, que abarcan las tres capas y otorgan apoyo mecánico y aislamiento eléctrico. En las retinas de pez, también juegan un papel importante en la regeneración. Una vez que es es activada, las células gliales de Müller se desdiferencian (retroceden de un estado especializado a uno más generalista o “simple”). Así, comienzan a proliferar y después se diferencian en sustitutas para las células nerviosas dañadas. Además, las células gliales de Müller están presentes en las retinas de mamíferos, pero no pueden regenerarse.

 

Vía: Agencia ID