Los tumores que se originan en otros órganos del cuerpo y se propagan al cerebro se denominan tumores cerebrales metastásicos. De acuerdo con la Asociación Americana de Tumores Cerebrales, esta clase de tumor es el más común en la población adulta, afectando a más de 300,000 personas cada año. Ante ello, investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Missouri (MU) compararon dos terapias postquirúrgicas comunes para tumores cerebrales metastásicos, y encontraron que la radiocirugía estereotáctica puede otorgar mejores resultados para los pacientes, en comparación con administrar radiación a todo el cerebro.

Durante la radioterapia entera del cerebro, los haces de radiación cubren el órgano en su totalidad. Al abarcar todo el cerebro, se cree que la terapia controla la extensión de los tumores tratando las células cancerosas tanto identificables como ocultas. Sin embargo, este tipo de radiación ha sido asociada con una disminución de las funciones cognitivas que puede afectar negativamente la calidad de vida de un paciente.

En la radiocirugía estereotáctica, la radiación se suministra en áreas más precisas del cerebro. Al ser una terapia dirigida, se produce menos daño colateral en el tejido cerebral sano. Como resultado, los pacientes experimentan menos declinación cognitiva en comparación con la radiación cerebral completa, mejorando así su calidad de vida.

Aunque la radiocirugía ha demostrado ser un tratamiento postquirúrgico eficaz para los tumores cerebrales metastásicos, los estudios previos no compararon los resultados de los pacientes de un solo hospital durante el mismo período de tiempo“, señaló el doctor N. Scott Litofsky, jefe de la División de Cirugía Neurológica de la Facultad de Medicina de la MU y autor principal del estudio. “Nuestro estudio es uno de los primeros en comparar directamente los resultados de los pacientes tratados en el mismo hospital durante un período de tiempo determinado. En última instancia, nuestros resultados refuerzan el uso de radiocirugía en lugar de radiación entera del cerebro”.

Bajo la tutoría de Litofsky, la estudiante Kristen Scheitler-Ring, analizó los resultados de pacientes tratados en el sistema de Salud de la MU entre 2010 y 2014. Después de concretar una cirugía cerebral para remover un tumor metastásico, 46 pacientes recibieron radiación de cerebro entero, mientras que 37 fueron sometidos a radiocirugía. Los investigadores descubrieron que la radiocirugía controlaba la propagación de las células cancerosas tan eficazmente como la radiación completa de cerebro. Los pacientes que recibieron radiocirugía experimentaron menos declinación cognitiva en comparación con aquellos que recibieron radiación de cerebro entero. Asimismo, la tasa de supervivencia promedio de los pacientes que recibieron radiocirugía fue de 440 días, en comparación con 202 días para los pacientes que recibieron radiación de cerebro entero.

Para los pacientes con cáncer metastásico del cerebro, la importancia de sobrevivir por un período más largo de tiempo no puede ser exagerada“, dijo Litofsky. “En nuestra práctica, ahora tratamos pacientes casi exclusivamente con radiocirugía después de su operación. Aunque esta terapia cuesta más, es posible lograr resultados de una a tres visitas, en comparación con 10 a 12 visitas para la radiación de cerebro entero. Con estas consideraciones, sugerimos que los médicos consideren la radiocirugía como un tratamiento inicial de radiación después de la cirugía“.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science