Un estudio preliminar realizado por investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, sugiere que la combinación de naltrexona y ketamina puede ayudar a tratar tanto los síntomas de adicción como de depresión.

El abuso de sustancias y la depresión son comunes en muchos pacientes, y los esfuerzos para tratar ambas condiciones simultáneamente han tenido poco éxito. Una investigación reciente sugiere que los efectos antidepresivos de la ketamina podrían mitigarse con la administración de naltrexona, utilizada para limitar los antojos de los adictos a las drogas opioides y al alcohol.

Ahora, un nuevo estudio preliminar de cinco pacientes que sufren depresión y trastornos por abuso de sustancias sugiere que ese no es el caso. El trabajo se publicó hoy en la revista JAMA Psychiatry.

Los resultados “plantean la posibilidad de que para las personas que tienen depresión complicada por trastornos por abuso de sustancias, la combinación de ketamina y naltrexona podría ser una estrategia para explorar a fin de tratar ambas condiciones de manera óptima“, dijo John Krystal, autor principal del trabajo y profesor de investigación traslacional, así como de psiquiatría, neurociencia y psicología; y presidente del departamento de psiquiatría en Yale.

Krystal junto con su colega y segundo autor principal Gihyun Yoon, profesor asistente de psiquiatría, trataron a los cinco pacientes con depresión y trastorno por consumo de alcohol con una forma de naltrexona de larga duración y después les administraron ketamina. Cuatro de los cinco respondieron a la primera dosis de ketamina y los cinco sintieron alivio de la depresión después de dosis múltiples.

El estudio también cuestiona la idea de que la ketamina podría producir efectos antidepresivos al estimular los receptores de opiáceos.

Krystal advirtió que se requieren estudios a mayor escala para confirmar los efectos beneficiosos del tratamiento combinado.

Krystal y Yoon tienen patentes provisionales sobre el uso de la ketamina y naltrexona para tratar la depresión comórbida y el abuso de sustancias.

 

Vía: Yale News