Investigadores de la Universidad de Carolina del Sur (USC) en Estados Unidos han desarrollado una vacuna contra la polio que no requiere refrigeración, lo que significa que algún día podría usarse en todo el mundo para darle el “golpe final” a esta histórica enfermedad.

La vacuna inyectable, que se liofilizó en polvo, se mantuvo a temperatura ambiente durante cuatro semanas y luego se rehidrató, ofreció protección completa contra el virus de la polio cuando se probó en ratones.

La estabilización no es ciencia espacial, por lo que la mayoría de los académicos no le prestan mucha atención a este campo“, dijo el primer autor del estudio, Woo-Jin Shin, miembro del laboratorio de Jae Jung, presidente del Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología en la Escuela de Medicina Keck de la USC. “Sin embargo, no importa lo maravilloso que sea un medicamento o una vacuna, si no es lo suficientemente estable para ser transportado, a nadie le hará mucho bien“.

El estudio se publicó esta semana en la revista mBio.

La poliomielitis está al borde de la erradicación total, con solo 22 casos notificados en todo el mundo en 2017. Esta enfermedad altamente infecciosa, que causa parálisis de por vida y discapacidad —principalmente en los niños pequeños—, es un recuerdo que se está desvaneciendo en muchas regiones del planeta. Sin embargo, en los países donde las tasas de vacunación son irregulares, los niños pequeños están en riesgo.

El mayor obstáculo para completar la erradicación ha sido crear una vacuna que se mantenga estable a temperatura ambiente para su uso en países en desarrollo, donde la refrigeración no siempre se encuentra disponible. Se han notificado casos recientes de poliomielitis en Nigeria, Papua Nueva Guinea, Siria y Pakistán.

En Estados Unidos, por ejemplo, la epidemia de poliomielitis alcanzó su apogeo en la década de 1950. En 1957, la inmunización masiva redujo el número anual de casos de 58,000 a 5,600. Desde 1979, no se han originado casos de poliomielitis en dicha nación.

Al eliminar la humedad mediante la liofilización, los investigadores han creado vacunas termoestables para el sarampión, la fiebre tifoidea y la enfermedad meningocócica. Pero los científicos no habían podido fabricar una vacuna contra la poliomielitis que retuviera la potencia mediante el secado por congelación y la rehidratación.

Shin y sus colegas utilizaron dos técnicas de laboratorio: la cromatografía líquida y el cribado de alto rendimiento. Estas les permitieron analizar un alto volumen de ingredientes y formulaciones hasta que encontraron una que funcionaba.

La esperanza de Jung es que una fundación o compañía se haga cargo del proyecto para financiar los estudios en humanos y sea posible llevar la nueva vacuna inyectable al mercado.

 

Vía: University of Southern California