Un equipo de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool, junto con sus colaboradores en Malawi y Dinamarca, descubrió un vínculo entre la capacidad de los glóbulos rojos infectados con el parásito de la malaria para unirse a las células que recubren los vasos sanguíneos del cerebro y el síndrome clínico conocido como malaria cerebral. Es la primera vez que se reporta esta evidencia respecto a los parásitos de dicha enfermedad.

La malaria cerebral es una complicación potencialmente mortal derivada de la infección con el parásito Plasmodium falciparum. Esta complicación se caracteriza por la acumulación en el cerebro de glóbulos rojos infectados con el parásito, y ocurre en el 1-2% de los más de 200 millones de casos reportados de malaria.

La doctora Janet Storm, primera autora del estudio publicado recientemente en la revista EMBO Molecular Medicine, explicó: “Se sabe muy poco acerca de por qué esta grave complicación ocurre en algunos niños pero no en otros. Sin embargo, se entiende que los glóbulos rojos infectados que presentan una proteína llamada proteína 1 de membrana de eritrocitos de P. falciparum  (PfEMP1) en su superficie se unen a las células hospederas que recubren los vasos sanguíneos en muchos órganos, incluido el cerebro.

Una propiedad de la proteína PfEMP1 es su variabilidad, que resulta en cambios en la capacidad de los glóbulos rojos infectados para unirse a las células huésped en el cerebro. Esto se ha sugerido como la razón por la que solo vemos malaria cerebral en algunos individuos infectados, y si los glóbulos rojos infectados no se unen al cerebro, no se puede producir malaria cerebral.

En su laboratorio de Malawi, el equipo utilizó un análisis de adhesión basado en flujo para estudiar la unión de glóbulos rojos infectados de niños con malaria cerebral o sin complicaciones a células derivadas de vasos sanguíneos del cerebro humano. El equipo también utilizó técnicas moleculares para estudiar la PfEMP1 expresada por los glóbulos rojos infectados.

Los resultados mostraron que la unión de los glóbulos rojos infectados de pacientes con malaria cerebral a las células derivadas del cerebro fue mayor que la observada en pacientes con malaria sin complicaciones. Esto sugiere que en la mayoría de los casos, P. falciparum evita dirigirse al cerebro y que la malaria cerebral solo ocurre cuando los glóbulos rojos expresan un subconjunto de proteínas PfEMP1 con fenotipos de adhesión particulares que permiten una unión eficaz a los vasos sanguíneos cerebrales. Saber que la unión en el cerebro es una característica clave de la malaria cerebral permite a los investigadores centrar su atención en el desarrollo de nuevas intervenciones para esta enfermedad grave basada en la interacción entre los glóbulos rojos infectados y las células huésped que recubren los vasos sanguíneos del cerebro.

 

Vía: Liverpool School of Tropical Medicine