Una lesión en la médula espinal C4 en 2009 dejó a Stefanie Putnam paralizada del cuello hacia abajo y con baja presión arterial crónica. La mujer dependía de medicamentos y corsés apretados para mantener su presión arterial, pero incluso así se desmayaba cinco o seis veces al día.

Su nueva vida es el resultado de la estimulación epidural de la médula espinal (scES, por sus siglas en inglés), la cual recibió como participante de un estudio en el Centro de Investigación en Lesiones de la Médula Espinal de Kentucky (KSCIRC) de la Universidad de Louisville (UofL) que busca ayudar en la recuperación de personas con lesión de la médula espinal. El trabajo, publicado hoy en la revista JAMA Neurology, describe las mejoras que Putnam y otros tres participantes de la investigación experimentaron en la presión arterial y la regulación de la frecuencia cardíaca durante y después de la scES. Los cuatro participantes tuvieron una lesión crónica, completa de la médula espinal cervical, presión arterial baja en reposo persistente y disminución de la presión arterial al sentarse antes de recibir scES.

Desde una perspectiva de calidad de vida, la hipotensión ortostática o baja presión sanguínea al sentarse, es una verdaderamente limitante de la vida“, dijo Glenn A. Hirsch, cardiólogo de la Facultad de Medicina de la UofL y coautor del estudio.

La estimulación epidural de la médula espinal utiliza un conjunto de electrodos implantados para enviar señales eléctricas a la columna lumbar. Para el estudio, los participantes recibieron estimulación usando configuraciones específicas seleccionadas para enfocarse en la función cardiovascular, monitoreando su presión sanguínea y función cardiovascular en todas partes, para un promedio de 89 sesiones diarias de dos horas. Investigaciones previas mostraron los beneficios de la scES para controlar la función cardiovascular durante la estimulación, pero estos datos revelaron que la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca de los participantes permanecieron estables entre sesiones, mostrando un efecto duradero.

Lo más sorprendente que notamos fue que, teniéndola solo durante unas pocas horas al día, los participantes registraban una presión arterial normal durante periodos más largos de cada día“, indicó Hirsch. “Estamos notando esto ahora en todos los participantes de la investigación que tuvieron dicho problema, que hay un efecto estabilizador prolongado incluso después de que el estimulador se apaga“.

Desde que recibió scES por sus síntomas cardiovasculares, Putnam dijo que disfruta de una mayor independencia y estado de alerta, y que ya no necesita medicamentos para aumentar su presión arterial.

“Soy un miembro activo de mi propia vida en lugar de simplemente existir. Realmente estoy viva. Puedo preparar y cocinar mis propias comidas. Puedo alimentarme y mantener una conversación. Sin la interrupción de desmayarme o dejar de respirar. A mitad de una tarea o al tener que parar y estar de vuelta en mi silla durante dos horas a la vez, puedo lograr mucho más. Ahora puedo vivir mi mejor vida con energía para centrarme en mi futuro”, detalló Putnam.

La investigación fue dirigida por la doctora Susan Harkema, directora asociada del KSCIRC y profesora de neurocirugía en la UofL, quien comenzó con el objetivo de restaurar la función motora. No obstante, los investigadores y los participantes pronto notaron que la estimulación también conducía a mejoras en los sistemas cardiovascular y autonómico.

En nuestros estudios de sistemas motores, observamos que realmente podíamos regular la presión sanguínea sin activar el sistema motor. Eso nos lanzó a otra área de investigación“, apuntó Harkema. “Muchas personas no se dan cuenta de que caminar, en muchos casos, no es realmente el aspecto que les dificulta la vida cotidiana, ya que además padecen disfunción cardiovascular y problemas con la función respiratoria, intestinal, de la vejiga y sexual. Todas estas cosas se ven afectadas, por lo que cada el día es increíblemente difícil para las personas con lesión de la médula espinal“.

En la investigación en curso, para explorar más a fondo los efectos de la estimulación epidural que mejoran la vida, los investigadores de la UofL están concretando un estudio de seis años con 36 participantes con lesiones crónicas completas de la médula espinal.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science