Cuando ocurre daño en el tejido, los primeros que desencadenan una respuesta inflamatoria del sistema inmune del cuerpo son los macrófagos, células que comúnmente se consideran “los trabajadores de la construcción” que eliminan los restos de tejido dañado e inician la reparación. Sin embargo, la inflamación prolongada promueve la progresión de muchas enfermedades, incluida la obesidad. Ahora, se ha descubierto que una clase común de medicamentos utilizados para tratar la diabetes ejerce una poderosa comprobación sobre los macrófagos mediante el control del combustible metabólico que utilizan para generar energía. Evitar que los macrófagos se agoten en el trabajo puede inhibir la aparición de la obesidad y la diabetes después de la inflamación de los tejidos. Los hallazgos se detallan en un estudio publicado en línea este mes en la revista Genes and Development, el cual fue dirigido por el doctor Mitchell Lazar, director del Instituto para la Diabetes, la Obesidad y el Metabolismo en la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos.

La desnutrición, un exceso de ingesta de calorías que puede conducir a la obesidad, provoca una acumulación de grasa que puede dañar significativamente los tejidos. Cuando esto sucede, los macrófagos se infiltran en los tejidos afectados, secuestran los ácidos grasos libres y ayudan a reparar el tejido dañado, actuando esencialmente como protectores del cuerpo durante los momentos de estrés metabólico. Sin embargo, el estrés prolongado en estos tejidos activa las características inflamatorias en los macrófagos que contribuyen a varios efectos sistémicos de la obesidad, incluida la diabetes, la aterosclerosis y la enfermedad cardiovascular.

Los medicamentos para la diabetes llamados tiazolidinedionas (TZD) controlan la expresión génica al dirigirse a un factor llamado PPAR gamma. “Se sabía que PPAR gamma es importante para que los macrófagos entren en un estado activo para reducir la inflamación y promover la curación de heridas“, dijo la doctora Victoria Nelson, becaria posdoctoral en el laboratorio de Lazar y coautora de la investigación. “Pero queríamos saber si esto estaba controlado a través del metabolismo de los macrófagos“.

El equipo de Lazar descubrió que las TZD, trabajando a través de PPAR gamma, promueven el metabolismo de un aminoácido llamado glutamina, un componente esencial de las proteínas necesario para la activación de los macrófagos. El equipo descubrió que los macrófagos que carecen de PPAR gamma no pueden usar la glutamina como fuente de energía y, por lo tanto, son más susceptibles a la estimulación inflamatoria.

Estos hallazgos son muy relevantes para las estrategias de tratamiento que usan TZD para la diabetes y mejoran la justificación para usarlos en el tratamiento de la inflamación sistémica que acompaña a muchos tipos de enfermedades, incluida la obesidad y la diabetes“, subrayó Lazar.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science