Estudiantes y científicos de diversas especialidades de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) pusieron en marcha un proyecto cuyo objetivo es analizar el potencial angiogénico —la formación de vasos sanguíneos a partir de los ya existentes— de las raíces del chilcuague (Heliopsis longipes), una planta endémica de la Sierra Gorda de Querétaro.

El trabajo es liderado por Paola Estefanía García Badillo, estudiante de la maestría en nutrición humana de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ, y el maestro en ciencias odontológicas Jesús Eduardo Castro Ruiz. Los especialistas dijeron que la base de su estudio son los usos tradicionales que las comunidades serranas le han dado a esta planta, ya que se emplea como condimento y medicamento por sus propiedades antimicrobianas y analgésicas.

“El proyecto para el estudio del chilcuague y su actividad biológica surge en 2012. Como odontólogo, me llamó mucho la atención que esta raíz se utiliza en numerosas comunidades de la zona serrana para aliviar el dolor, principalmente de origen dental. Al consumir un pequeño segmento de la raíz, se produce en la boca una potente sensación de anestesia local y entumecimiento, acompañada de una excesiva salivación. El chilcuague es una especie originaria de la sierra de Querétaro y existen registros de que esta planta se empleaba por las tribus chichimecas con propósitos medicinales”, explicó Castro Ruiz.

Partiendo de ese conocimiento, se implementó el citado proyecto interdisciplinario para investigar dicha planta, esto mediante la asesoría de la ex directora de la Facultad de Ciencias Naturales, Teresa García Gasca (actual rectora de la UAQ), y la doctora Alejandra Rojas Molina, de la Facultad de Química, brindándole al estudio un enfoque y proyección al área farmacológica.

Empezamos a obtener extractos y a purificar los principales compuestos presentes en las raíces de chilcuague, denominados alcamidas. Las raíces de chilcuague son abundantes en afinina, su alcamida mayoritaria. En una primera etapa se planteó un proyecto con un enfoque muy odontológico, como analgésico y sialogogo (inductor de saliva); sin embargo, derivado de la exploración farmacológica, encontramos que tanto los extractos como la afinina producían un efecto vasodilatador importante en arterias aisladas de rata, un efecto nunca antes reportado que dio lugar a la generación de nuestra actual línea de investigación, que se centra en el estudio de los efectos farmacológicos de la afinina y los extractos de chilcuague sobre el sistema cardiovascular. Actualmente, se cuenta con la participación de varios estudiantes que están desarrollando proyectos de tesis derivados del proyecto”, detalló el investigador.

Por su parte, García Badillo destacó que en 2017 ella y sus colegas publicaron un artículo donde se reportó, por primera vez, el efecto vasodilatador tanto de los extractos como de la afinina purificada a partir de las raíces de chilcuague. También agregó que la vasodilatación producida involucra la participación del óxido nítrico, una molécula gaseosa que lleva a cabo un papel fundamental en la homeostasis del sistema cardiovascular.

Con este antecedente, y tomando en cuenta que el óxido nítrico también contribuye de manera importante en el proceso de angiogénesis, se originó mi proyecto de maestría el cual se centra en el estudio del efecto angiogénico producido por la afinina y extractos de chilcuague, mediante modelos ex vivo e in vivo. Es un proyecto apoyado por la convocatoria del Fondo de Proyectos Especiales de Rectoría (Foper) de la UAQ de este año”, indicó la científica.

Por último, García Badillo añadió que las plantas con las que han concretado el trabajo se colectaron del municipio de Peñamiller, Querétaro, y que algunos especímenes fueron depositados en el herbario Dr. Jerzy Rzedowski, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ, para contribuir a la colección.

 

Vía: Agencia Informativa CONACYT