En 2009, un grupo de investigadores israelíes identificó una manada de ovejas Awassi que padece “ceguera diurna”. Como su nombre lo indica, estas ovejas estaban ciegas durante el día (con luz brillante) pero podían ver de noche, en condiciones de poca luz.

Como se publicó en la revista Human Gene Therapy, un equipo de investigadores de la Escuela Koret de Medicina Veterinaria de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, a cargo del profesor Ron Ofri, el profesor Eyal Banin del Centro Médico Hadassah y el profesor Elisha Gootwine de la Volcani Agricultural Research Organization, descubrió que estas ovejas tenían una mutación genética que causa una enfermedad llamada “acromatopsia hereditaria”, término científico para “ceguera diurna”. La acromatopsia también prevalece en los seres humanos. Sin embargo, debido a su naturaleza hereditaria, la tasa de este trastorno fluctúa de población a población, siendo más frecuente en lugares con una alta tasa de matrimonios entre parientes. En Jerusalén, por ejemplo, la ceguera diurna afecta a 1 de cada 5,000 personas.

El profesor Ofri y sus colegas comenzaron los ensayos de terapia génica para estas ovejas “ciegas”, con la ayuda del profesor W.W. Hauswirth de la Universidad de Florida. A las ovejas afectadas se les inyectó un virus que portaba una copia normal del gen faltante. La técnica fue un éxito; las ovejas tratadas recuperaron su visión diurna, mientras que las no tratadas permanecieron con discapacidad visual.

Con base en estos hallazgos prometedores, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha aprobado ensayos clínicos para pacientes humanos en varios centros médicos de dicho país, donde ya han comenzado a usar esta terapia para tratar a pacientes con acromatopsia.

Recientemente, el Ministerio de Salud de Israel aprobó ensayos clínicos en humanos en Israel. Estos comenzarán más adelante este año en el Centro Médico Hadassah. “Menos de diez años después de que descubrimos por primera vez el rebaño con problemas de visión, comenzamos los ensayos clínicos en humanos. Esto marca una gran hazaña en los esfuerzos de investigación entre ovinos y humanos“, compartió el profesor Ofri.

Lo más prometedor es que la oveja sobreviviente más antigua del estudio original aún tiene visión diurna gracias a una dosis única de terapia génica administrada hace seis años.

 

Vía: Eurekalert! – American Association for the Advancement of Science