La combinación de dosis bajas de un herbicida tóxico con proteínas fijadoras de azúcar llamadas lectinas podría desencadenar el parkinsonismo —síntomas típicos de la enfermedad de Parkinson, como temblores corporales y disminución de los movimientos corporales— después de que la toxina viaja desde el estómago hasta el cerebro.

En un estudio concretado en ratas, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) descubrieron que después de ingerir paraquat, un herbicida de uso generalizado que ha sido prohibido en Estados Unidos desde 2007, junto con lectinas (proteínas de unión al azúcar que se encuentran ampliamente en la naturaleza), los animales desarrollaron parkinsonismo.

Según Thyagarajan Subramanian, profesor de neurología y ciencias neuronales y del comportamiento y coautor del estudio, los hallazgos, publicados recientemente en la revista Parkinson Disease, ofrecen pistas sobre cómo y por qué se desarrolla la enfermedad de Parkinson, así como un modelo para evaluar nuevos medicamentos en el futuro.

Este estudio aporta evidencia sólida de que las lectinas, mientras se encuentran en presencia de ciertas toxinas, pueden ser un posible culpable de la causa del parkinsonismo“, dijo Subramanian. “Además, este modelo animal podría ser una herramienta en el futuro para continuar desarrollando nuevos medicamentos y tratamientos para la enfermedad de Parkinson”.

Los investigadores pudieron realizar un seguimiento de la formación y propagación de una proteína mal plegada llamada alfa-sinucleína, que en investigaciones previas ha sido relacionada con el Parkinson.

Pudimos demostrar que si se tiene exposición oral al paraquat, incluso a niveles muy bajos, y también se consumen lectinas (tal vez en forma de vegetales crudos, lácteos o huevos), podría potencialmente desencadenar la formación de la proteína alfa-sinucleína en el intestino“, indicó Subramanian. “Una vez que se forma, puede viajar por el nervio vago y hacia la parte del cerebro que desencadena la aparición de la enfermedad de Parkinson“.

R. Alberto Travagli, profesor de ciencias neuronales y del comportamiento y autor principal del estudio, comentó que si bien se ha sospechado durante décadas que toxinas como el paraquat contribuyen al Parkinson, la evidencia científica es muy escasa. Aunque el paraquat había sido vinculado con el parkinsonismo en estudios anteriores, tales experimentos generalmente utilizaban altas dosis de paraquat que los humanos probablemente no encontrarían en la vida real.

Además, las lectinas, que se utilizan en medicamentos para ayudar a administrar sustancias en el cerebro o el estómago, también se han asociado con ciertas formas raras de parkinsonismo. Pero los investigadores no estaban seguros de si eran las lectinas las que causaban el parkinsonismo, o de si estaban contribuyendo a que diferentes sustancias ingresaran al cuerpo y se desencadenaran los síntomas.

Experimentar con las lectinas junto con la toxina tiene sentido, porque las lectinas se utilizan en farmacología para acompañar otras sustancias en el cuerpo“, apuntó Travagli. “Así que tiene sentido que ambas puedan combinarse y usarse para hacer que la toxicidad sea más potente, aunque la cantidad de toxina sea muy baja“.

Usando un modelo de rata, los investigadores expusieron a los animales diariamente a pequeñas dosis de paraquat y lectinas durante siete días. Después de interrumpir el tratamiento, los investigadores esperaron dos semanas. Luego, los científicos realizaron una variedad de pruebas para medir problemas con la función motora y otros síntomas típicos del parkinsonismo.

Los especialistas observaron una disminución en la función motora que era consistente con el parkinsonismo. Pero para confirmar que los síntomas estaban relacionados con el parkinsonismo y no con otra causa, Travagli dijo que él y los otros investigadores hicieron varias pruebas adicionales.

Después de observar que estos animales sí mostraban síntomas de parkinsonismo, queríamos volver a verificar y asegurarnos de que no estuviéramos viendo animales que tuvieran estos síntomas por otra razón“, detalló Travagli. “Administramos levodopa, que es un medicamento común para la enfermedad de Parkinson. Vimos un retorno a los tipos de respuesta motora casi normales, lo que fue una clara indicación de que estábamos observando algún tipo de parkinsonismo“.

Además, los autores dijeron que cuando desconectaron el nervio vago del estómago antes de la exposición al paraquat y las lectinas, los animales quedaron protegidos contra el parkinsonismo, confirmando la ruta de la alfa-sinucleína desde el intestino hasta el cerebro.

Travagli y Subramanian enfatizaron que, en el futuro, explorarán si las intervenciones en forma de modificaciones de la dieta o medicamentos que interfieran con el transporte de alfa sinucleína desde el estómago a través del nervio vago podrían usarse para ayudar a prevenir o retardar el desarrollo del parkinsonismo en este modelo de rata. Esto incluye una sustancia natural llamada escualamina, que se ha demostrado elimina la alfa-sinucleína del intestino y ahora se encuentra en ensayos clínicos para detectar ciertos síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson.

 

Vía: EurekAlert! – American Association for the Advancement of Science